Este derecho garantiza a todos los niños, niñas y adolescentes la facultad de opinar en todos los asuntos que les conciernan y, adicionalmente, obliga a todas las personas a tomar en cuenta sus opiniones de acuerdo a su desarrollo.
Por tanto, tienen derecho a expresar su forma de ver las cosas en todos los ámbitos de la vida, y a que las opiniones que han expresado sean consideradas por las demás personas, nunca desechadas de antemano.
Este derecho no intenta en modo alguno establecer que sus opiniones sean de obligatorio acatamiento o imperativas para los demás, sino más bien asegurar que los niños, niñas y adolescentes sean respetados como sujetos en desarrollo y que como tales tienen algo que decir y un lugar en nuestra sociedad.
Es un medio idóneo para la formación de personas con capacidad y responsabilidad para ejercer sus derechos y cumplir son sus deberes, y hace posible el postulado constitucional de incorporarlos progresivamente a la ciudadanía activa.
Comentarios
Publicar un comentario